Descripción
Había una vez, en un reino muy lejano, un gran castillo en el que vivían el rey, la reina y sus hijos, los príncipes y las princesas. Siempre estaba lleno de gente, los lacayos que trabajaban para el rey y la gente del pueblo, porque todo lo que pasaba en el reino se celebraba: el nacimiento de las flores, la caída de las hojas…
Cualquier excusa era buena para preparar un gran banquete. Así fue creciendo entre gente, risas, fiestas y sus hermanos la pequeña princesa.


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